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LASURES: COLOR Y PROTECCIÓN PARA LA MADERA

Dr. Carlos Mongay Batalla
Departamento Técnico
MONGAY, S.A.
L'Hospitalet del Llobregat - Barcelona

Introducción

Como ya se ha mencionado en un artículo anterior[1] la madera es un material compuesto de diversas fibras. Estas fibras que no sonmás que polímeros de celulosa o derivados, se encuentran expuestos a una serie de agentes degradantes como pueden ser la radiación solar, el agua, los insectos y hongos, etc...

El presente artículo trata de productos de protección de la madera de nueva generación. Desde siempre la protección de la madera se ha realizado con aceites y ceras para realzar su brillo natural, después se pasó a la etapa posterior de restaurar la madera con tintes para que obtuviera un color diferente al suyo propio o para que recuperase el tono primigenio; en cualquier caso, el resultado a corto plazo era muy bueno aunque el problema radicaba en que factores externos acababan degradando tanto los productos protectores como la propia madera, y la solución pasaba por tener que recubrirla otra vez, con el agravante de tener que decaparla primero para no tener problemas posteriores de pérdida de adherencia.

Dentro del mundo de los tintes el problema es aún más complejo porque hay que encontrar colorantes estables a la luz,y por desgracia incluso hoy en día los colorantes acaban padeciendo reacciones radicales que los descomponen en fragmentos que, o bien mutan de color o simplemente lo pierden y por lo tanto su aspecto visual queda seriamente en entredicho; de ahí que muchas veces los tintes sólo se recomienden para interiores donde la acción solar es mucho menos agresiva. Los primeros años del siglo XX mostraron un cambio de tendencia en el uso de las maderas para la fabricación del mueble. Estas maderas son más claras que hasta entonces, y se buscan contrastes de color. Los tonos claros, con diferentes matices, vienen dados por el abedul, el fresno y el sicomoro; los tonos amarillos y dorados por el boj y el limonero; los tonos rojizos y rosados se obtienen de caoba, cerezo, olmo, palo rosa, tejo y ciprés; los verdes por el magnolio, el arce, el tulipero y el cedro; mientras que los marrones vienen dados por el ébano y el nogal.[2] El uso de tantos tipos diferentes de madera representa un coste excesivo por lo que se buscaron soluciones más económicas en el tintado de la madera, apareciendo los tintes de lustre con una amplia paleta de colores que se utilizan principalmente en la estauración de muebles, sillas, cónsolas, armarios, y mobiliario en general, proporcionando las tonalidades propias de diversas maderas.[3]

Sin embargo estos tintes sintéticos, como el Tinte de Lustre Mundialâ, cuyo poder colorante depende de moléculas orgánicas que se degradan con relativa facilidad no se recomienda para protecciones al exterior.

Con el paso de los años, los tintes se han debido desarrollar mucho más para cumplir con toda una serie de requisitos económicos, medioambientales, de calidad, etc. Cada vez mayores exigencias legislativas en contra del abusivo empleo de disolventes orgánicos, ha favorecido la aparición de los lasures, un tipo de tintado más ecológico cuya base diluente es el agua. Este tipo de tintado apareció hace algunos años en los países nórdicos de Europa, donde las construcciones implican el uso frecuente de la madera que exige una eficaz protección frente a la climatología adversa.

Un tinte con nombre propio

Los lasures son tintes en base agua que deben presentar buenas propiedades de dureza, resistencia, y elasticidad. El lasur colorea y decora la madera gracias a sus pigmentos que, sin comunicarle opacidad, presentan alta resistencia a los rayos UV y le confieren una prolongada durabilidad evitando que adquiera tonos grisáceos. Los ligantes hidrófugos de nuevo desarrollo, una vez polimerizados, permiten la salida del vapor de agua que se forma en el interior de la madera, no permitiendo penetrar la lluvia ni la humedad. A su vez, los principios activos que contiene evitan la acción de los hongos sobre su superficie. Algunos muestran además una protección insecticida pero hay que tener presente que en muchos casos pueden darse incompatibilidades entre los aditivos protectores de la radiación, generalmente aminas terciarias, y los agentes insecticidas que necesitan un pH controlado menos básico.

Estos tintes al agua, tienen un gran poder de penetración y de humectación de la fibra, lo que requiere un menor número de capas pero, a su vez, plantean el problema del levantamiento de la astilla (comúnmente denominada pincha), porque el agua separa las fibras de la madera, y al secarse deja algunas de ellas levantadas respecto a la base del substrato. Por eso es importante aplicar un barniz de acabado que, o bien minimice este efecto, o en su defecto fije la astilla y facilite su lijado.

Un resultado estético importante se puede observar en la Figura 1, donde una madera de calidad normal sea cual fuere su tipo, puede decorarse y protegerse mediante lasures, dando unos acabados realmente vivos. Como tintes que son, la aplicación de un mayor número de capas provoca una mayor intensidad del color, siendo los colores más claros los que muestran este efecto con mayor intensidad, así, se observan diferencias de color más acusadas entre una y dos capas en el lasur Pino o Roble pero no tanto en el Nogal.

Figura 1. Diferentes intensidades de color según el
lasur aplicado a la tonalidad natural de la madera

Estos lasures presentan un elevado poder de tinción, facilitando las preferencias estéticas del aplicador.

Degradación solar

La actividad de la celulosa, la lignina y otros compuestos de la madera frente a la radiación solar está ligada a un complejo proceso de descomposición por radicales libres que se caracteriza por las propiedades antioxidantes de todo el sistema.[4] En particular, la lignina, como compuesto polimérico, sufre una fotodegradación y destrucción lenta de su estructura celular por la componente ultravioleta A y B (280-400 nm) de la radiación solar.

Al comienzo de la irradiación, la albura se aclara con cierta celeridad, mientras que el duramen continúa oxidándose, lo que provoca su gradual oscurecimiento de acuerdo a su proceso natural de envejecimiento adquiriendo un tono grisáceo en exposiciones prolongadas. A esta degradación solar opone una parcial resistencia la presencia de sustancias taninas en el duramen.

Para paliar esta degradación se emplean los recubrimientos, que pueden incluir un paso previo de tintado para, posteriormente, aplicar una imprimación y una película protectora de acabado.

La capa de lasur se aplica directamente sobre la madera previamente preparada, es decir, desbastada y bien limpia,[5] mediante un proceso de impregnación y absorción sobre el substrato. Las diferentes coloraciones y tonalidades de los tintes confieren a la madera una función básicamente decorativa; el coloreado otorga un valor añadido de forma que aquellas maderas más económicas (sean macizas o de tipo conglomerado) aparenten una mayor calidad.

La fotografía de la Figura 2 muestra dos maderas claras de pino protegidas con lasur tonos roble y caoba recientemente tintadas, y en la Figura 3 se reproducen esas mismas maderas al cabo de 3 meses de exposición al exterior, observándose una conservación excepcional frente a la degradación.

a)                    b)                                                                               
Figura 2. Muestra Lasur a) Roble                    Figura 3. Muestra Lasur 3 meses
   b) Caoba recientemente aplicado           exposición exterior (Barcelona, España)

Las exposiciones a más largo tiempo dan resultados realmente buenos; así tras 8 y 15 meses de exposición (Figuras 4 y 5) se observan algunos cambios pero no debidos al lasur sino a que las alteraciones climáticas y el envejecimiento natural de la madera (variaciones de humedad constantes y dilataciones térmicas anuales) afectan de manera importante al sustrato. Si esta misma exposición se mantiene en el interior (Figura 6) no se aprecia ningún cambio, lo que denota la estabilidad del proceso de tintado. Cabe destacar que en estas probetas se ha estudiado el efecto de la degradación sobre el tintado con Lasur "Cinco Aros". Para la protección completa de la madera, tras la capa de tintado con lasur se debería haber aplicado una imprimación y la capa posterior de acabado mate o brillante.

Figura 4. Muestra Lasur 8 meses
exposición exterior (Barcelona, España)

Figura 5 Muestra Lasur 15 meses
exposición exterior (Barcelona, España)

Figura 6 Muestra Lasur 15 meses
exposición interior (Barcelona, España)

Frente a los lasures, la estabilidad de otros protectores, como pueden ser otros lasures menos aptos para el exterior o tintes sintéticos no aguantan la comparación, como se observa en la Figura 7, donde el resultado es completamente inaceptable, habiendo desaparecido al cabo de 15 meses el tono rojizo de la caoba con el que se tiñó la probeta de madera clara de pino. Además, en este caso las dilataciones debidas a los cambios de temperatura y de humedad, provocan la aparición de una grieta en el sustrato que rompe la película sintética por falta de elasticidad; a su vez se observan algunas calvas provocadas por el agua al evaporarse, y romper la barrera impermeable interpuesta en su camino.

Figura 7. Muestra Tinte 15 meses
exposición exterior (Barcelona, España)

Como resultado del desarrollo del Lasur "Cinco Aros" se ha obtenido un recubrimiento que goza de una doble característica: por un lado la meramente decorativa, que confiere una tonalidad a la madera capaz de satisfacer las exigencias del cliente, y por otro lado la capacidad protectora que protege a la madera del oscurecimiento por efecto de la radiación solar y de la influencia negativa del agua. Al formarse una capa semipermeable en la superficie, la absorción de agua por parte de la madera es mucho menor que si la capa es completamente permeable; por otro lado si fuese completamente impermeable, el agua que se absorbe por la otra cara de la madera buscaría una salida rompiendo cualquier barrera que encontrara a su paso.


[1] C. Mongay-Batalla; Pinturas y Acabados Industriales, Nº 280, Nov.-Dic. 2002, Vol. XLIV, 24-27
[2] J. Mainar, F. Catalá Roca; El moble Català, 1976, Ediciones Destino, Barcelona, 335
[3] Hoja técnica del Tinte de Lustre para muebles "Mundial", Junio 1997, Mongay, S.A., L'Hospitalet del Llobregat (Barcelona)
[4] V. Godard y cia; Pinturas y Acabados Industriales, nº , Septiembre 2000, 36-46.
[5] Hoja técnica del Lasur "Cinco Aros", Marzo 2002, Mongay, S.A., L'Hospitalet del Llobregat (Barcelona)


MONGAY, S.A. Para cada aplicación un producto. Para cada producto la máxima calidad. 04 de Septiembre del 2010